El desarrollo atraviesa cuatro fases distintas: huevo, larva, pupa y adulto. La tasa de crecimiento corporal depende de la especie y de la temperatura. Por ejemplo, Culex tarsalis puede completar su ciclo vital en 14 días a 20 °C y en sólo diez días a 25 °C. Algunas especies tienen ciclos vitales de apenas siete días y otras, en el extremo opuesto, de varias semanas. Las larvas de Ochlerotatus detritus se pueden desarrollar lentamente a bajas temperaturas durante más de un mes.
Las larvas de Culícidos o mosquitos, se encuentran en casi cualquier masa de agua que se encuentre estancada, durante al menos una semana, desde el ecuador hasta casi el círculo polar ártico. Así podemos encontrar larvas en pantanos, canales, charcos, orillas de ríos, costas, agujeros de árboles, bidones, cisternas y todo tipo de recipientes al aire libre. No es necesario que haya una gran cantidad de agua. En la mayoría de casos, una altura de 1 cm de agua puede ser suficiente para completar su etapa larvaria.
Generalmente, los huevos quedan inactivos a temperaturas bajas o en periodos de sequía, esperando condiciones favorables desarrollo. Así por ejemplo los de los géneros Aedes y Ochlerotatus suelen depositarlos en lugares propensos a inundarse como inundables, recipientes o huecos de árboles, esperando aguas de mareas o lluvias que inunden sus hábitats. Tanto las fases preimaginales (larvas y pupas) como los adultos, son depredados por una gran diversidad de organismos. Las fases acuáticas son atacadas por diversas especies de peces. Los adultos son depredados por arañas, libélulas, anfibios, aves, murciélagos así como otros grupos de insectos y forman parte de su nutrición.